El reto logístico de la campaña de Navidad

Durante la época de Navidad, los niveles de operación de determinados productos se disparan, principalmente en el sector retail y alimenticio. En las cenas y comidas familiares, las mesas se llenan de productos que, o bien no se consumen durante el resto del año, o bien se consumen en menor medida. Además, los paquetes que envuelven a este tipo de productos también son diferentes a los que vemos en cualquier otro momento del año; estrellas, copos de nieve, árboles de navidad, etc. decoran los paquetes acorde con las fechas y el espíritu navideño. Para adaptarse a esta demanda, las empresas aumentan su producción. Sin embargo, esto puede suponer todo un reto, desde el punto de vista logístico, al que deben hacer frente.

Algunos de estos productos alimenticios no se consumen durante el resto del año. Esto implica que al stock que no se venda durante esta época, será difícil darle salida posteriormente. Por lo tanto, las empresas deben hacer un cálculo de la producción necesaria. Si se vende menos de lo estimado, sobrará stock, mientras que si la demanda resulta ser superior, faltará.

 Sin embargo, esto no solo afecta a este tipo de productos. Los que sí se consumen durante todo el año se enfrentan a un reto similar con los paquetes: una vez pasadas las fiestas navideñas habrá que cambiar los paquetes con estrellas, copos de nieve o árboles de navidad por los habituales. Estos productos especiales se producen de manera limitada para evitar los excedentes de stock obsoleto.

 ¿Qué puede pasar? Si la empresa tiene varios centros de distribución repartidos por el territorio, es bastante frecuente que en los últimos días de la promoción de Navidad, en unos falte stock mientras que en otros sobra. Esto puede resultar problemático, ya que se deja de vender no porque no se haya producido suficiente o haya habido roturas sino porque no se dispone del stock en el lugar donde se necesita.

 Además, se está acelerando cada vez más el rediseño del packaging, por lo que en muchos casos deben retornarse productos al centro logístico para adaptarlos al nuevo diseño.

 ¿Cómo hacer frente a estos retos?

El grupo vinícola Codorníu encontró una manera de optimizar la logística para hacer frente a los retos de la campaña de Navidad. ¿Cómo? Centralizando la distribución. Codorníu contaba con varios depósitos regionales, además de la central de Sant Sadurní d’Anoia, repartidos por todo el territorio español. El primer paso fue cerrar aquellos cuya distribución podía hacerse desde otro depósito cercano, como el de Valladolid, ya que el centro de Madrid podía asumir su labor.

 El objetivo era operar con el centro de Sant Sadurní d’Anoia y un depósito de apoyo, el de Madrid. Esto conllevaba un reto logístico, ya que la distribución debía hacerse en el mismo plazo pero a una distancia más larga. Una vez encontraron operadores de distribución capaces de ello, procedieron al cierre de los depósitos regionales.

 Los resultados fueron los esperados. Codorníu consiguió reducir los stocks obsoletos y sus costes, ganaron agilidad y eficiencia. Al no tener que mover los productos de un centro a otro, se reducen los desperfectos y se mejora el servicio.

 Es inevitable que la campaña de Navidad conlleve retos para las empresas, por lo que hay que encontrar la mejor manera de hacerles frente. El caso de Codorníu puede servir de ejemplo para otras empresas para optimizar su logística de la manera más eficiente.