Catalunya diseña el tren de mercancías del futuro

Catalunya diseña uno de los trenes de mercancías del futuro. Se prevé crear un nuevo modelo de vagón que transporte materiales sólidos a granel. El proyecto Hermes ha estado financiado por el programa Horizonte 2020 de UE con 6,7 millones de euros, y liderado por Iberpotash.

El gran reto es aumentar un 50% la capacidad de sal y potasa y reducir el peso entre un 25 y un 30%. El primer prototipo y la estación de descarga está previsto que estén listos de aquí a dos años.

También participan en el proyecto de Hermes, Ferrocarrils de la Generalitat (FGC), que opera el servicio de esta compañía entre las minas y el puerto de Barcelona, el Centre Tecnològic de Manresa (CTM), que hace ensayos de materiales, y la ingeniería de Sabadell IDP, que se ocupa de la simulación por ordenador

Ingrid Picas, responsable de investigación y desarrollo de ICL Iberia y coordinadora del proyecto, explica que el objetivo es mejorar la eficiencia del transporte ferroviario de este tipo de carga para ahorrar en costes logísticos, que son muy altos, y ser más competitivos. Además, añade que el trabajo es complejo, ya que se plantea diseñar un vagón que sirva para un gran número de materiales, no sólo para la sal y la potasa, que sea capaz de circular en distintos anchos de vía y que favorezca la intermodalidad.

Ingrid Picas detalla que esta intermodalidad es fundamental para este tipo de transporte. Se trata de hacer las operaciones de carga y descarga en menos tiempo que actualmente para que el trasvase de tren a barco sea más eficiente.

Tener un vagón de estas características es clave para los planes de expansión de Iberpotash. “Si no somos capaces de transportar más cantidad de material y en menos tiempo, no podremos dar salida al aumento de la producción previsto para los próximos años”, afirma la responsable del proyecto.

La minera catalana se plantea, en dos fases, pasar de los 2,2 millones de toneladas de potasa y sal, que actualmente extrae para comercializar, a 4 millones. “Esto supone doblar la logística –concluye Picas– y, para ello, el tren es necesario”.